miércoles, 23 de diciembre de 2009

MANÍ*

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Los maniseros de Jujuy tienen un calendario especial propio, como los Mayas y como toda otra civilización que haya tenido un calendario especial propio. La diferencia con éstos, es que el de los maniseros de Jujuy no sirve para indicar cuándo va a ocurrir un eclipse y esas cosas, sino cuándo va a pasar por su lado una persona con oído sensible, como por ejemplo mi hermana. (Yo no sé si a mi hermana le hará mucha gracia que yo ande contando sus cosas por las revistas, pero bueno, no lo hago a propósito). Esto convierte a los maniseros de Jujuy en toda una etnia. Supongamos que en este momento viene caminando mi hermana –oído sensible, ya dijimos- por una vereda de la plaza Belgrano y que en la esquina opuesta en diagonal a la esquina del Hospital San Roque, está nuestro manisero-chamán, estratégicamente ubicado, que tiene escondido el calendario debajo de la hornalla donde se cocina el maní. Se acerca mi hermana y algo está pasando en el calendario. Mi hermana pone un pie dentro del límite crucial trazado con línea de puntos invisibles alrededor del carro trencito de nuestro manisero y algo está por pasar. ¿Qué pasa? El calendario, que, según sabemos, tiene en el centro una gran piedra magnética con forma de maní, se pone rojo y el manisero reacciona automáticamente a la señal milenaria colgándose de la cuerda que hará que la chimenea del trencito emita un poderoso –poderosísimo- y prolongado –prolongadísimo- pip. Mi hermana pega el salto –ya predicho mucho tiempo antes por el calendario-, se agarra la oreja más cercana al trencito y de su boca emana una, digamos, puteada. Al manisero, claro, algo le está ocurriendo internamente a raíz del hecho. (Todos sabemos que la etnia que conforman los maniseros de Jujuy es de tipo cerrado hermético. Nadie sabe a ciencia cierta dónde viven, a qué hora se los encuentra, si mientras vuelven a sus casas van vendiendo maní por el camino o si, en realidad, hay un único manisero que es el mismo tipo que tiene un poder de teletransportación nunca antes visto y después de habértelo cruzado por la esquina de la plaza, te lo volvés a cruzar, minutos después, en el extremo más lejano del parque San Martín). Entonces, la pregunta clave: ¿cuál es la finalidad del calendario detector del paso de gente con oído sensible? Nadie lo sabe con certeza pero todos lo intuimos: divertir al manisero.
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*[Publicado en Revista Intravenosa Nº 9 (Jujuy, Diciembre 2009)]

3 comentarios:

tilsa dijo...

muy bueno!
(aunque soy muy sensible cada vez tengo más ganas de visitar jujuy)

M. dijo...

Gracias, amiga!
(Sabés que podés venir cuando quieras. Será una alegría. No te procupes que aquí inventaremos algún artefacto protector anti-pitido de maniseros chamanes).
;-)

Mariano dijo...

Siempre me pregunté si los maniceros/garrapiñeros/algodoneros de azucar/etcétera, vuelven a su casa arrastrando el carrito/trencito hasta donde sea que queden sus casas o si los dejan ahí, aparcados, digamos.
Que perno volverse hasta Moreno arratrando el trencito...