viernes, 13 de octubre de 2017

Hace frío, afuera se ven las lucecitas de barrio Belgrano, de Chijra y de La Viña que dan toda la vuelta.
Puse música y me acordé de las noches en que siempre parecía viernes.
Siempre parecía una gran noche solitaria de viernes y de ver qué pasaba a través de la ventana o en los blogs.
Me acordé de Ernesto. Por la música o no sé por qué.
Una vez vino a mi departamento, a ese departamento de la Güemes, y me grabó con un walkman.
Otra vuelta fui a su casa a devolverle un libro, o no me acuerdo a qué. Me habló de hacer un programa de radio. Me preguntó por la música que me gustaba. Y me dijo que esa era la música que le gustaba a él también. Jazz viejo, bossanova, todo eso. Yo le dije que no sabía si servía para la radio, pensaba en todo ese relleno que había que poner después.
Y lo último de lo que charlé con él fue de películas. De películas con nieve. Me habló de su fascinación por las películas que sucedían en montañas con nieve, me habló de lo blanco. De Leonardo Di Caprio en Ushuaia filmando la última de Iñarritu y entrevistando a la gente para su fundación de protección del medioambiente. "¿Te imaginás que te toquen la puerta, abrir y que sea Di Caprio?"
Nunca más lo volví a ver.

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